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13.7.13

Don't always equate cheap clothes with bad quality

Esta semana me propuse hacer algo nuevo. Me comprometí a registrar lo que me ponía día a día. El resultado de mi intento de "fashion egoblogger" (fotos de detalle y tomas repetitivas incluidas) fue un collage de imágenes de baja nitidez tomadas con un smartphone. Sin embargo, luego de unir las tomas, pude explorar la composición de mi armario y volví a un tema del que ya hablé antes, ethical fashion.

This week I decided I would register daily what I was wearing. The result of my "fashion egoblogger" attempt (detail pictures and repetitive shoots included), ended up being a collage of lo-fi pictures taken with a smartphone. While editing the pictures in a collage I started exploring the composition of my wardrobe and return to a topic I've discussed before on this blog: ethical fashion.


No suelo gastar mucho dinero en prendas. Tal vez es mi manera de disimular o minimizar que igual que todos, soy parte de un sistema consumista, pero también es porque opino que es absolutamente falso que lo más barato es obligatoriamente de peor calidad y no va a durar. Mi instinto perspicaz me dice que eso suena a un discurso armado de tiendas que sin gran esfuerzo ganan 500% más de la inversión que hicieron para sacar una prenda (ojo, no me refiero a las tiendas de diseñadores cuyas prendas valen más porque ha habido un ejercicio de creación significativo). Yo elegí no creerme ese cuento y en base a experiencia, puedo decir que claro que lo barato puede ser bueno, si sabes qué tipo de 'barato' comprar... y aquí entra el tema del consumo responsable. Las tiendas de segunda mano (¡re-usar artículos!), las artesanías y tiendas de emprendedores son buenas opciones para consumir responsablemente y ahorrar dinero. Ya he escrito antes sobre "Ethical fashion". Léanlo aquí.

I don't usually spend a lot of money in clothing (I think I've made that clear before). Maybe is my way of concealing that I am a consumerist just like everyone else. But also I shop that way because I believe that is completely false when people say that expensive clothes always have better quality. My keen instincts tell me that these kind of arguments that were invented by stores that earn 500% more their investment for one piece (I don't mean the ones that belong to creative designers). I've chose not to believe that bullsh*t. Cheap can be good if you know what kind of 'cheap' is good. Secondhand, handicraft and downtown markets are always great options for finding goodies, saving money and practicing ethical consumerism (supporting enterpreneurs, artisans and re-using clothes are examples of what I am talking about). I'm very interested on this topic, this is a previous post about it.


Sobre las fotos: La mayoría de mezclas son en base a prendas de segunda mano, hechas por gente más creativa que yo (como el polo inspirado en la diablada puneña que muestro arriba, pintado y diseñado por mi hermana), compradas por Internet, en algún viaje, Gamarra o tienda por departamento. Por ahí, otras cosas, especialmente los zapatos, son de tiendas locales (cuando Marquis, Ecco y Platanitos están de oferta ;)). Los accesorios, de Do It y de artesanías locales. Si tienen alguna duda de dónde conseguí algo de lo que ven, me dicen.

On the outfits: Mostly of the pieces you've seen above were bought in thrift or downton little stores, but I would like to specially note the "devil-ish" printed tee from the second collage, designed and painted by my undeniably creative young sister. 

11.7.13

Nineties fashion should be back

Recordando y buscando inspiración en línea de lo que realmente son los noventas y no de su reinterpretación actual mucho más sofisticada, me mandé un trip al pasado, mientras pasaba de las Spice Girls, Clueless a Nirvana, llegué a unas boutiques de Asos que tienen exactamente lo que me gustaría estar usando ahora: Cosas cómodas y divertidas. Dos palabras que definen cómo nos la pasábamos en los 90s.
 
¿Recuerdan esa esa mochila inflable que usábamos en la adolescente? Costaba máximo S/. 20.00 (USD $7), qué ganas de usarla ahora. En ese entonces guardaba ahí, gomas de mascar, mi mascota virtual (tamagochi!) y cosas así. Tal vez por ahí anda, desinflada o rota, pero en ambos casos: olvidada. Algunas ideas, a ver si desempolvamos algunos cachivaches al ritmo de la época.

 



 
(Pictures from Asos Boutiques: here and here)

Más inspiración noventera (música, series, todo sirve):




 
(Foto histórica: Kurt Cobain con Flea de los red hot chili peppers)
 




10.7.13

H&M Back to the Beats collection

 
Se veía venir, ¿no? hace poco la tienda H&M lanzó su última colección "Back to the beats". En esta vemos cómo se materializa la tendencia que hemos estado viendo en las calles y blogs, tal vez de una manera menos marcada, pero muy a lo Rihanna al fin y al cabo. Su slogan de campaña es retador, invita a través de la frase "too swag for you", algo así como ¿cuán gangster te atrever a lucir?
 
En fin, ¿qué vemos? Gorras new era, accesorios chunky color oro y plata, predominancia del blanco, negro y dorado, polos oversize, mallas (mesh!), entre otras cosas...




9.7.13

Eyes on: Metallic shoes

 
¿No te basta con las tachas y acentos dorados? Pues, ¡buenas noticias! Chequeando Trendencias y distintos blogs, encontré que zapatos como los que muestro arriba (la mayoría son de Zara y de Mango) están de venta en todas partes. La tendencia metálica deja de ser solo fiestera y se usa cotidianamente, como se puede ver en varios blogs, combinan con todo (colores oscuros y pasteles) y aunque algunos la señalan como una tendencia de verano, lo cierto es que bien podríamos usar algunos zapatos cerrados metálicos este invierno, no veo ningún obstáculo para convertir el color veraniego en invernal. Eso sí, hay que meterle creatividad al asunto: No solo pueden ser plateados y dorados, azules como ven abajo lucen preciosos también.
 


 

8.7.13

El detalle de la espalda




El fin de semana fui a Gamarra con mi hermana, a chismear, a ver qué novedades, qué de lo que habíamos visto que se llevaba en las calles y se vendía en galerías venía de ahí. Era sábado y estaba repleto. Estábamos buscando una falda de corte A, pues últimamente todas son bandage, apretadas. No encontramos. Sin embargo, en la búsqueda, ingresamos a una galería llena de subsótanos y encontramos vestidos de este tipo, holgados abajo, ceñidos arriba, muy sesentones y en miles de estampados. De casualidad la que atendía el stand giró el maniquí y dejó ver ese hueco en la espalda. Fue una acción decisiva. Corrí a probármelo encima de lo que llevaba puesto. Mi hermana se compró uno similar y nos hicieron oferta por llevar dos. Compra terminada, las dos felices.